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Las que llevamos pendientes todos los días y nos los vamos cambiando según la ropa que llevemos o a donde vayamos, tenemos un montón de anécdotas que contar.

¡Nos han pasado de todos los colores! Si lo piensas, es lo más normal del mundo. Es como tener una afición, en este caso a llevar siempre pendientes y combinarlos con las prendas de ese día.

Como a quién le gusta patinar o esquiar. Seguro que también tiene un montón de anécdotas que contar, algunas buenas, otras no tanto y otros de “tierra trágame”.

Vamos a contarte nuestras anécdotas llevando bisutería, tanto pendientes grandes como pequeños, de rosca o de gancho, todos los pendientes que sueles llevar pueden estar dentro de las anécdotas que te vamos a contar.

Anécdota Nº 1

Ahora que el frío ha venido y nos solemos poner más capas que una cebolla, hay un topicazo que seguro que te ha pasado.

Antes de salir a la calle te abrigas bien con tu chaqueta gordita y tu súper bufanda. Cuando llegas al tu destino, tan calentito, te empiezas a quitar las capas que ya te sobran. La chaqueta y la bufanda, aunque no te das cuenta de que se te ha enganchado un pendiente con la bufanda y estiras de ella como si nada. En ese momento te da la sensación de que te has arrancado la oreja mientras se te cae una lagrimilla de dolor.

Lo más asombroso es que el pendiente sigue ahí, en tu oreja, aunque la oreja ni te la notes.

Anécdota Nº 2

Si tienes hijos estarás más que acostumbrada a que te pase esto, pero si no, siempre te pilla por sorpresa.

Empecemos por el principio. Viene tu sobrino pequeño a visitarte y lo primero que haces es cogerlo en brazos para darle un achuchón el mayor tiempo posible, o al menos el que te deje.

En ese momento ves que te está mirando raro y piensas “¿Qué hará?”. Con sus manitas pequeñes y muy veloces te engancha el pendiente y no lo quiere soltar.

Aunque por su corta edad no lo parezca, tiene una fuerza horrible y notas que tu oreja se está resistiendo para no despegarse de la cabeza.

Al poco tiempo de decirle que suelte y algunas risas, suyas, por supuesto, te suelta el pendiente.

Mi pensamiento de esto es el siguiente. Los pendientes son tan bonitos y llamativos que los quiere para el/ella y lucha para conseguirlos.

Anécdota Nº 3

Esta anécdota te habrá pasado seguro, ya sea en el baño o en cualquier otro sitio.

Esto ocurre cuando te acercas al espejo del baño para acertar el pendiente en el agujero de nuestra oreja y cuando vas a ponerle el pasador, se te escurre y se cae.

Las milésimas de segundo que pasan mientras se te resbala la rosca hasta que se cae, hasta se te para el corazón. Al final, la rosca se para en el borde del desagüe.

¡Eso sí que es tener suerte en la vida!

Solo esperemos que no te haya pasado lo contrario y se haya quedado un pendiente sin su pareja.

Anécdota Nº 4

Siempre decimos lo mismo, las prisas no traen nada bueno. Y esto es un claro ejemplo de ello.

Cuando sales de casa corriendo y crees que lo cojes todo. Te pones los pendientes, te pintas los labios, coges el bolso para salir a la calle. Todo esto en menos de un minuto.

Cuando te están yendo, sientes que te has dejado algo, una sensación muy común. Pero la realidad es otra.

Llegas al trabajo y tu compañera te hace un cumplido sobre tus pendientes. “Que pendientes más bonitos llevas hoy”, “uy???” Y tu piensas que algo pasa. “Llevas uno de cada”

Es un típico momento de “tierra trágame y suéltame en Cancún”

Pues eso, las prisas no tren nada bueno. Ahí tienes dos opciones. O quedarte con un pendiente de cada todo el día y que te importen tres pepinos lo que puedan pensar los demás o quitártelos y mañana será otro día.

Anécdota N.º 5

Que te regalen unos pendientes que ya tienes.

Coges tu paquete envuelto con toda la ilusión del mundo, con la sonrisa de oreja a oreja. Lo abres y ves que son unos pendientes muy bonitos pero que ya los tienes.

Intentas ocultar tu cara de decepción y le dices a esa persona que si se pueden cambiar porque ya los tienes.

Es un riesgo a asumir si eres una amante de la bisutería y más, si eres fan de alguna marca en concreto, como por ejemplo la nuestra.

Si estás pensando regalar estas navidades unos pendientes a alguna fan de Seron, te recomendamos que nos digas para quién es y que no te pase ese esto.

Estas son nuestras anécdotas y nos encantaría saber si tienes alguna otra historia con la bisutería que nos quieras (o puedas) contar.